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Historia

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Cuando las autoridades de la SMTBA nos solicitaron a cada ex presidente una reseña de los años en los cuales les tocó ejercer su mandato, nosotros, Guillermo D’Aragona y Antonio Federico Werner, primero y segundo presidente respectivamente, café de por medio, decidimos presentar esta síntesis en forma conjunta, ya que nos resultaba realmente difícil separar tantas actividades que habíamos llevado a cabo juntos, en especial en los primeros años, cuando más allá de los cargos sustentados, nos repartíamos equitativamente los trabajos. El Presidente asumía tareas de Secretario General, y el Secretario General solía representar a la Sociedad; uno actuaba principalmente en La Plata, sede de la asociación por entonces y el otro en la Capital Federal, y nos reuníamos regularmente todas las semanas en sitios equidistantes, en general en nuestros lugares de trabajo en Quilmes y en City Bell.
Allá por 1978, nos encontramos por primera vez durante un curso sobre Trauma Acústico, en el Círculo Médico de Rosario, y conversando surgió el tema de la necesidad de impulsar una entidad de especialistas desde la cual pudiéramos, por una parte, promover la medicina del trabajo (recordemos que desde 1972, año de la realización del 17° Congreso Internacional de Salud Ocupacional de ICOH en Buenos Aires, no había habido actividades relevantes en la medicina del trabajo argentina), y por otra parte, nuclear a los médicos del trabajo, tan distanciados entre sí, al no compartir como los colegas asistenciales lugares de trabajo comunes como el hospital o el sanatorio. D’Aragona aportaba la experiencia de la Sociedad de Medicina del Trabajo de La Plata, que había fundado años antes y que ahora languidecía, que le permitía contar con un modelo de Estatuto apropiado y con un listado de socios a los cuales se podía convocar para este nuevo emprendimiento. Así, se enviaron 350 cartas y se contactaron a colegas que sabíamos se encontraban activos en la especialidad en el ámbito de la provincia de Buenos Aires. La provincia de Buenos Aires era, y sigue siendo, el territorio con las actividades laborales más importantes del país, sede de industrias, de servicios públicos y privados, de actividades agropecuarias, de minería y de pesca, o sea que probablemente constituía el sector productivo con mayor concentración de médicos del trabajo, a lo que se sumaba la vigencia desde hacía 10 años, de la ley provincial Nº 7229, que obligaba, tal como la norma nacional, a cubrir servicios internos y externos en toda la provincia.
Finalmente, el sábado 13 de noviembre de 1982, cuarenta y siete médicos y un contador, firmaron el acta fundacional en la Asamblea realizada en instalaciones cedidas por la empresa Loma Negra de la ciudad de Olavarría. A partir de allí, comenzamos a hacer socios, uno por uno, alquilamos una casilla
de correo en la ciudad de La Plata, y durante mucho tiempo, el archivo de la Secretaría General funcionó… en el baúl del auto.
Guillermo D’Aragona fue electo presidente, el recordado Esteban Pavese como vicepresidente y Antonio Werner como secretario general para el período 1982-1984, conservando estas funciones para los dos períodos siguientes: 1985-1986 y 1987-1988. Para los períodos 1989-1990 y 1991-1992, fue electo Antonio Werner como presidente, contando con el Dr. Federico Marcó como Secretario General. Durante el Curso de Perito Médico que se dictaba en el Colegio Médico de Avellaneda, Werner había conocido a su director, el Dr. Aurelio Fanjul, a la sazón juez de un tribunal de trabajo bonaerense y prestigioso catedrático del Derecho Laboral, y lo sumó a la Sociedad. A partir de ese momento, el designado primer asesor legal de la Sociedad, se constituyó en uno de los pilares más sólidos sobre los cuales se pudo concretar este sueño y sigue siendo hoy el amigo entrañable y el consejero leal y valioso.
Enumerar las actividades de la Sociedad en esos diez años sería harto tedioso, nos limitaremos a destacar los hitos más memorables. Hoy, desde la perspectiva del complejo desarrollo alcanzado por la institución, apoyado en tecnologías modernas, nuestra tarea parece casi prehistórica; pensemos que no había computación, ni teléfonos celulares, ni empleados administrativos. Centenares de ejemplares del Boletín Informativo primero, y de la revista Salud Ocupacional después, se escribían a máquina, picando los esténciles y duplicándolos en una máquina Rotaprint manual, por cuanto no existían las fotocopiadoras domésticas, se compaginaban en casa, con la colaboración de toda la familia y se llevaban personalmente al correo.
Los socios, cuyo número por suerte aumentaba día a día, se inscribían en un famoso cuaderno de tapas de hule, y el tesorero, Oscar Días, llevaba su rigurosa contabilidad desde Chascomús. Las reuniones societarias, siempre en el marco de la seriedad, científica y del marco de amistad que las caracterizan hasta hoy, se organizaban en todos los distritos del interior de la provincia. Allí íbamos todos, a Bahía Blanca, Pergamino, Azul, Tandil, Mar del Plata, San Nicolás, Chacabuco, Olavarría, con un enorme entusiasmo pero también con un gran esfuerzo personal y económico, ya que la asociación no tenía inicialmente recursos suficientes. Debemos reconocer que dos empresas argentinas en las cuales trabajábamos, Bagó y Massuh, nos apoyaron decididamente en todas nuestras locuras, entendiendo el valor de los servicios de medicina del trabajo.
Pero para afirmar su existencia, la Sociedad necesitaba de una aparición pública trascendente, y con esta idea se organizaron en Mar del Plata, en 1984, las Primeras Jornadas Bonaerenses de Medicina del Trabajo en el Derecho Laboral y de la Seguridad Social. Con este título exageradamente extendido, logramos reunir por primera vez a médicos, abogados y profesionales de recursos humanos para debatir aspectos críticos de la actividad cotidiana. Nuevamente el Dr. Fanjul nos dio un enorme apoyo con su conocimiento en el campo del Derecho Laboral. El día de la inauguración no podíamos creer lo que estábamos viviendo, 500 participantes, gran parte de los integrantes de la Suprema Corte de Justicia, su presidente incluido, prestigiosos profesionales de todas las áreas invitadas, compartiendo una semana de trabajo interdisciplinario con los médicos del trabajo. Luego surgieron una serie de Congreso exitosos, pero las Jornadas, auténtico bautismo de fuego para la Sociedad, siguen siendo para nosotros un recuerdo inolvidable.
Le siguieron una serie de eventos científicos, entre los cuales cabe destacar los Congresos más importantes, la mayoría realizados en Mar del Plata, ciudad a la que sentíamos como nuestra sede familiar para estas reuniones numerosas. En 1987, el Primer Congreso Argentino de Patología del Trabajo; en 1989, el Primer Congreso Latinoamericano de Salud Ocupacional; en 1990, las 2as. Jornadas de Medicina del Trabajo en el Derecho Laboral y de la Seguridad Social, con sede en la Academia Nacional de Medicina y en 1991, el 2° Congreso Argentino de Patología del Trabajo.
En una época en que cada corporación tenía su día propio, para no ser menos y afectos a estimular actividades que estrecharan la relación entre los socios, decidimos instaurar un Día del Médico del Trabajo. ¡Qué mejor que honrar de paso a Ramazzini!, para lo cual el día apropiado era el de su natalicio. Nos encontramos entonces con una información confusa, en algunas obras figuraba el 4 de noviembre, y en otras el 4 de octubre, por lo cual nos comunicamos directamente con el alcalde de Carpi, quien de inmediato nos respondió que en el acta parroquial de bautismo figuraba el 4 de octubre, pero que luego, su primer biógrafo, sobrino del gran maestro, había confundido esa fecha con la de su muerte, 5 de noviembre. A partir de 1984, nuestro Día del Médico del Trabajo empezó a crecer, y fue progresivamente adoptado por la Federación Argentina y por la Asociación Latinoamericana, siendo
también analizado por la Comisión Internacional de Salud Ocupacional.
Un emprendimiento especial de este período lo constituyó la edición de libros, que incluyó las Actas de las 1as. Jornadas de Mar del Plata, las Actas del 1° y 2° Congreso de Patología del Trabajo, y de la obra esencial de Ramazzini, “De morbis artificum diatriba”, publicada como “Disertación acerca de las enfermedades de los trabajadores”. Sabíamos que en 1949, el Dr. Codazzi Aguirre, había editado por primera vez esta obra en idioma castellano en la ciudad de Rosario, con una cuidadosa traducción del latín. Por suerte, el Dr. Santiago Montaldo del Chaco, nos donó un ejemplar que le había obsequiado y dedicado en su momento el Profesor José Pedro Regí. De esta forma, en 1987, se rescató la obra y se la puso al alcance de todos los médicos argentinos.
Hoy, los socios están acostumbrados a recibir en forma regular la revista “Salud Ocupacional”, que nació como un modesto “Boletín Informativo”, y fue creciendo a la par de la Sociedad en contenido y presentación hasta alcanzar la esmerada edición actual. Su permanencia, ya en más de 100 ediciones, es uno de los logros más importantes de la Sociedad, sostenido con entusiasmo por todas las presidencias sucesivas. Se ha ido construyendo en el órgano de expresión genuina de los profesionales de la salud ocupacional de nuestro país.
La actividad docente, uno de los pilares de la Sociedad, comenzó con la organización de cursos sobre temas de actualización, pero en 1987, con el auspicio de la Suprema Corte de Justicia, se amplió al dictado del Primer Curso de Perito Médico del Trabajo, un curso anual dirigido por el Dr. Fanjul, que debido a su éxito, se repitió en La Plata, en Buenos Aires y en el interior del país. A fin de dar respuesta a una demanda constante de médicos del trabajo, en 1990, se comenzó a dictar el Curso de Especialista en Medicina del Trabajo, con el reconocimiento del Ministerio de Salud, en forma regular en el auditorio de la COMRA en la Capital Federal y ocasionalmente en distintas provincias, a través de convenios con Colegios Médicos y Sociedades hermanas locales.
Otra área de actividad en la que incursionó exitosamente la Sociedad en el período que analizamos, es la de su proyección nacional e internacional. Conociendo la existencia de otras sociedades de medicina del trabajo en el país, nuestra institución las invitó a conformar una Federación que nos representara a nivel nacional, y es así que en 1984, se funda la Federación Argentina de Medicina del Trabajo (FAMETRA), siendo su primer presidente durante catorce años, Guillermo D’Aragona. La Federación a su vez comenzó a propiciar la fundación de asociaciones de profesionales especialistas en las provincias adonde no las había. Por otra parte, la joven Sociedad fue invitada a integrar la Comisión Permanente de Higiene, Seguridad y Medicina del Trabajo de la República Argentina, entidad que nuclea a las instituciones más representativas del país. En el orden internacional, en 1985, fue aceptada como Miembro Afiliado a la Comisión Internacional de Salud Ocupacional (ICOH), la centenaria entidad que lidera la especialidad a nivel mundial. En 1990, en oportunidad del Congreso Internacional celebrado por ICOH en Montreal, concurrieron el presidente Antonio Werner y el secretario general Federico Marcó, quienes invitaron a un selecto grupo de figuras muy prestigiosas en el orden internacional para asistir al nuestro 2° Congreso de Patología del Trabajo. Esta fructífera relación con ICOH se fue acrecentando y se mantiene hasta la actualidad.
El período de estos primeros 10 años finalizó en 1992 con la instalación de la primera sede social y administrativa de la Sociedad, en un departamento de la calle Maipú 26, piso 6°, en la Capital Federal. El crecimiento vertiginoso de la entidad, en ese momento con una dotación de casi 1.200 socios hacía necesario contar con dependencias propias y una secretaria para atender la complejidad de tareas que se habían ido generando. El broche de oro fue la brillante fiesta con la que se festejaron los primeros diez años de vida institucional con una cena show servida en el salón Versalles del Alvear Palace Hotel, con la asistencia de jueces de la Corte y de autoridades nacionales y provinciales.
Esta ha sido la síntesis apretada de lo que se hizo, mal o bien, en los primeros diez años de vida de la Sociedad. Desde nuestro punto de vista, quizás uno de los logros más significativos de los fundadores y de sus primeros directivos ha sido el convocar a otros colegas que compartieran la filosofía que dio vida a la Sociedad, ocupando sucesivamente los puestos de mayor responsabilidad en la dirección de su destino. Cada uno de los distintos presidentes y de sus respectivas comisiones directivas ha sabido imprimir diferentes estilos de conducción, pero siempre con fidelidad absoluta a los postulados fundacionales. Nos enorgullece ver que hoy a más de 25 años de su fundación, la Sociedad no ha detenido nunca su crecimiento y ha pasado a ser una institución de referencia en la salud ocupacional argentina.

MIEMBROS FUNDADORES
Bagaloni, Augusto
Banda Linares, Domingo
Basile, Juan Félix
Benítez, Ubaldo
Bonifacio, Ubaldo
Calzona, Francisco
Cendagorta, Juan
Chiacchietta, Aldo
Daquino, Carlos Alberto
D’Aragona, Guillermo
De Vuono, Atilio
Días, Oscar
Durante, Cayetano
Fagonde, Daniel
Frías, Alonso
García Álvarez, Luis
Gianella, Juan Carlos
Haurón, Reynaldo
Lalanne, Bernardo
Liberati, Jorge
López, Alfredo
Mandarano, Ubaldo
Manzuc, Jorge
Meloni Rúa, Ana María
Mengotti, Ricardo
Michelini, Enrique
Mingo, Ricardo
Molinari, Edmundo
Mosovich, Isaac
Nucciarone, Rodolfo
Ordóñez, Juan Carlos
Ortiz, Leopoldo
Osuna, Raúl
Pan, Jorge
Pavese, Esteban
Pérez Piñeiro, Agustín
Piñeiro, Raúl
Ramos, Carlos
Reinoso, Rodolfo
Rodríguez, Emilio
Rosenbaum, Arturo
Sansevich, Jorge
Sciorra, David
Suárez, Gerardo Oscar
Tegiacchi, Marcelo
Tivano, Lelio
Werner, Antonio
PERÍODO 1993-1996
Dr. Eduardo Bondancia

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En la ciudad de La Plata, muy cara a mis afectos culturales, el 5 de diciembre de 1992 fui elegido presidente de la Sociedad. En la Asamblea Eleccionaria de 1994, los socios me reeligieron para otro período presidencial. En el discurso de asunción como Presidente decía que luego de compartir 10 años con la dirigencia societaria que me formó, cumplida la etapa fundacional del Dr. D’Aragona, donde se colocaron, en profundidad las bases de la organización, y de la etapa de consolidación que afianzaría el Dr. Werner con una estructura horizontal sólida, entonces “Ahora correspondía iniciar una nueva etapa, complementaria y superadora de las anteriores.
Me fijé tres objetivos fundamentales, el primero, desarrollar un modelo de comunicación claro, permanente, y que abarcara todos los ámbitos de la provincia. Nacen entonces los Talleres de Trabajo en Chascomús, Zárate-Campana y otros más, además convocamos a personalidades internacionales como los Dres. Bengt Knave de Suecia y Conde Salazar de España para workshops internacionales que sirvieron para estimular la convocatoria de profesionales y comunicarles nuestras sinceras intenciones de crecimiento y desarrollo.
El segundo objetivo fue la participación de todos los miembros de la Comisión Directiva en actividades ejecutivas, se delegaron tareas, desarrollos, funciones; con el control de supervisión que correspondía y que nunca delegué. Se integraron las delegaciones más numerosas que tuvimos en congresos internacionales como fueron Niza y Estocolmo.
Finalmente, planteamos como tercer objetivo la apertura hacia adentro de la Sociedad, convocando a participar a todos sin distinción de ideologías o posicionamientos y hacia fuera, buscando nuevos horizontes. En esta búsqueda consolidamos la sede permanente de la Asociación Latinoamericana de Salud Ocupacional en Buenos Aires, aumentamos el número de nuestros delegados permanentes en FAMETRA y nuestra tarea llegó a su clímax en Niza, cuando logramos proponer y lograr que un argentino accediera al Board de la ICOH. Todavía recuerdo el caminar tembloroso hacia las oficinas que el Presidente de ICOH tenía en Niza, el día que concurrimos para conversar con él junto con a los Dres. Caillard y Werner, para evaluar la incorporación a dicha organización de este colega argentino.
El cóctel en el Hotel Atlantic de Niza fue otro de los grandes acontecimientos que me tocó presidir, se realizó para agasajar a todos nuestros amigos nacionales y extranjeros que nos acompañaron durante el evento, y asimismo, fue el acto fundacional de la Asociación de Miembros Argentinos de ICOH.
En esta idea de apertura, colocamos un stand en el 24° Congreso Internacional de Salud Ocupacional en Niza y nuestra nutrida delegación alternaba sus ratos de estudio y trabajo, atendiendo a los visitantes y explicando las actividades de la Sociedad como también los encantos naturales de nuestro país.
Dos hitos importantes durante mi presidencia fueron la creación simultánea de los Departamentos de Docencia y Becas e Investigación, el primero con dos fuertes personalidades docentes, Fanjul y Werner y el de Becas con el apoyo de reconocidos profesionales en la actividad docente y de investigación como son los Dres. Atilio De Marco y Alejandro Basile.
Bajo mi presidencia, se incorpora el Dr. Federico A. Marcó como secretario de redacción a la Revista Salud Ocupacional que tan exitosa e ininterrumpidamente publica la Sociedad.
Se otorgaron las dos primeras becas a profesionales de Mendoza y Neuquén y se firmaron convenios de reciprocidad con el Instituto del Lavoro de Pavia, Italia y con la Universidad de Yale, en New
Heaven, EEUU. Tenemos muy presente las gratas experiencias de los pasantes en dichos centros de estudio.
Durante el ciclo 1993-1996 realizamos las Jornadas Marplatenses en un contexto socioeconómico muy complicado y que suponía no convocaría a más de 100 colegas. En el muy eventual caso de que dicho número fuese superado, me comprometía a cumplir una promesa. Más de 200 médicos y enfermeras coronaron con su presencia el éxito de estas Jornadas y la noche de la cena de cierre, se me vio vestido como un auténtico franciscano, recorriendo las mesas, repartiendo a diestra y siniestra bendiciones para todos.
El Segundo Congreso Iberoamericano fue la piedra angular para afianzar una mayor y permanente amistad entre la Península Ibérica y los colegas latinoamericanos. Durante su desarrollo se creó el Comité Iberoamericano que permitió llegar a concretar el 7° Congreso Iberoamericano en Buenos Aires.
La Sociedad desarrolló durante nuestro período una labora administrativa caracterizada por presentaciones anuales del Proyecto de Presupuesto de Gastos y Recursos, labor que no se hubiera llevado a buen término sino hubiera sido por la colaboración de los Dres. Oscar H. Manduca, José Kleiner y “Pampa” Manrique.
Con toda intencionalidad dejé para el final el traslado de la Sede Societaria, lo sentí como los primeros pasos que di, dimos como Sociedad Adulta. Mucho miedo, angustia y una enorme felicidad convergieron aquel 24 de mayo de 1995 cuando inauguramos nuestra sede en el primer piso de la calle Bolívar 425. Teníamos nuestro propio espacio para dictar los cursos, nuestra biblioteca, sala de reuniones, baños para alumnos, una secretaría, en suma, dejamos el generoso espacio cedido en Maipú 26 por la anterior presidencia para cumplir con el destino al cual la Sociedad estaba llamada.

PERÍODO 1997-2000
Dr. Oscar Manduca

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Nuestra Sociedad ha cumplido más de 25 años y solamente no estuve en ella los dos primeros años. Hace más de 20 años que llegué a la Sociedad buscando los conocimientos que demanda nuestra especialidad. En ese momento, era el único ámbito de intercambio de experiencias con quienes tuvieron la visión y la decisión de nuclear a los colegas de la Provincia de Buenos Aires. Tuve la satisfacción de participar desde la primera gran convocatoria que fueron las Primeras Jornadas de Medicina del Trabajo en el Derecho Laboral y de la Seguridad Social, en Mar del Plata, en octubre de 1984. Fue tal mi entusiasmo al comprobar el interés despertado, el altísimo nivel científico aportado por los expertos de la medicina del trabajo y los juristas más representativos del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, que a partir de entonces no falté a ninguna actividad. Ello fue posible por el grado de apertura que tuvieron quienes integraban la Comisión Directiva, entonces presidida por Guillermo D’Aragona, magníficamente acompañado por Antonio Werner. Recuerdo mi asombro al llegar a la primera reunión de comisión directiva en la que participé en la empresa Rigolleau en la que fui recibido como un par, afectuosamente y con la invitación a integrarme a las actividades desde ese mismo
momento.
Lo que siguió fue una participación activa y entusiasta que hizo que en 1985 Guillermo D’Aragona me incorporara como vocal suplente de la Comisión Directiva y a partir de allí desempeñé los cargo cargos de vocal titular, tesorero y vicepresidente hasta llegar al cargo más honroso que pude ocupar: el de presidente, elegido por los socios para continuar la tarea de mis antecesores, durante dos períodos: 1997-1998 y 1999-2000. Me tocó iniciar la presidencia con el advenimiento de la Ley de Riesgos del Trabajo, un hito que provocó un gran impacto por la incertidumbre que generaba sobre la inserción de nuestra función de médicos del trabajo, modificada sustancialmente por la sanción del Decreto 1338/96. Fueron momentos duros, en los que vimos como muchos colegas perdían su trabajo o eran relegados en sus funciones. La consecuencia directa fue que algunos se apartaran de la Sociedad y un gran número no pudieran cumplir con la cuota societaria. En ese escenario comenzamos el año 1997 con poco más de 300 socios aportantes y con escasas reservas monetarias como para asegurar la continuidad de nuestra entidad. Enfrentamos esa crisis adaptándonos al nuevo escenario y fijando nuestra posición ante la nueva realidad. Sostuvimos que el decreto 1338/96 era un gran retroceso al minimizar la actuación de los servicios de medicina del trabajo y de higiene y seguridad, pero no nos quedamos sólo en la crítica. Creímos que para recuperar su protagonismo, el médico del trabajo debía capacitarse y estar preparado porque estábamos convencidos que el momento del reconocimiento iba a llegar. El primer paso era aprovechar las nuevas tecnologías para difundir nuestra actividad y así creamos nuestra página de Internet. Al mismo tiempo afianzamos la tarea de educación médica continua con la gran colaboración de nuestros docentes que se adaptaron a la crisis económica, colaborando con vocación y desinterés.
El curso de Especialista en Medicina del Trabajo, fue un reflejo del nuevo escenario al recibir médicos de las ART que habían comenzado su actuación como auditores o médicos asistenciales que comprendieron, como sus empleadores, que necesitaban formarse en esta especialidad. Las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) nos confiaron la capacitación de sus profesionales como muestra del reconocimiento a nuestra actividad científica. Del mismo modo, y demostrando una vez más nuestro liderazgo, se creó el Curso Teórico Práctico de Evaluación de Incapacidades Laborativas en la Ley de Riesgos del Trabajo y en el Sistema Provisional, fruto de la iniciativa y vocación de Guillermo D’Aragona. Como en el Curso de Especialista, rápidamente vimos llenarse nuestra aula con médicos de todo el país y de todos los ámbitos, especialmente de las ARTs.
El otro pilar que necesitábamos para afianzar los lazos societarios era implementar algo que nos permitiera convocar anualmente a todos los colegas de la Salud Ocupacional. Así nacieron las Jornadas de Salud Ocupacional de la Provincia de Buenos Aires, con el propósito de asegurar un ámbito permanente de intercambio de experiencias. De esta manera, todos los años tendríamos una actividad propia, sin esperar la secuencia de congresos nacionales o internacionales, que como había sucedido, nos había dejado por períodos de hasta tres años sin actividades de esta índole. La primera Jornada, realizada en Mar del Plata en 1997, en el aniversario número 15 de la Sociedad, permitió reunirnos con los actores de la nueva realidad. La flamante Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) nos dio su reconocimiento, participando activamente con sus máximas autoridades, el licenciado Osvaldo Giordano y la Dra. Alejandra Torres, autores de la Ley de Riesgos del Trabajo (LRT). Las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo aportaron sus profesionales y el apoyo económico. Y los médicos del trabajo de las empresas (obviamente de las que los habían mantenido) y de los prestadores de las ARTs formaron parte de las mesas de discusión en las que se planteó la necesidad de la interrelación de todos en beneficio de la salud del trabajador, tal como rezaba el lema de las Jornadas. No faltó tampoco la representación gremial a cargo del Dr. Héctor Recalde. Y en este contexto, tengo la obligación moral de brindarle un párrafo especial a un gran protagonista de esa mesa de discusión de la jornada inaugural: nuestro querido colega, amigo y sobre todo gran ser humano que fue Esteban Nicolás Pavese. Su apasionada conferencia en la que mostró escepticismo sobre la nueva Ley pidiendo que no se desviara del principal objeto de protección: la salud del hombre que trabaja, fue coronada por un aplauso prolongado y por la emoción que nos contagiaron sus lágrimas. También nos demostró su amplitud de criterio, cuando, luego de escuchar los propósitos de la nueva ley enunciados por sus autores, se acercó al licenciado Giordano y le dijo “…finalmente, a pesar de nuestras diferencias, creo que los dos buscamos lo mismo…”
Todo esto ocurrió en mi primer año de gestión. Los años siguientes fueron la reafirmación del rumbo
instituido, con la satisfacción de ver que nuestras metas se iban cumpliendo. Mantuvimos una relación permanente con la SRT, siendo reconocidos como entidad consultora. Por primera vez, se exigió el título de Especialista en Medicina del Trabajo para acceder a las Comisiones Médicas de la LRT.
Gradualmente fuimos recuperando socios, lo que junto al éxito de los cursos y las jornadas nos permitieron superar la crisis económica. Se aseguró la continuidad de nuestra sede, con toda la infraestructura necesaria puesta a disposición de todos los profesionales de la Salud Ocupacional. En ocasión de las 4as. Jornadas, organizamos el Congreso Argentino de Medicina del Trabajo, con el éxito de concurrencia habitual.
Como representante de FAMETRA ante ALSO (Asociación Latinoamericana de Salud Ocupacional), en ocasión del VI Congreso Latinoamericano de Salud Ocupacional, en Cartagena de Indias, Colombia en 1999, obtuvimos la sede para la realización del VIII Congreso en Buenos Aires, y por ende, la Presidencia de ALSO para Argentina a partir de 2001, cargo que FAMETRA delegó en mi persona para culminar una actividad directiva que me honra y enorgullece. En la misma Asamblea se ratificó la continuidad de la Secretaría Permanente de ALSO, en la sede la Sociedad.
A esta altura de la reseña, se me ocurre una obviedad, mencionar todo lo que la Sociedad me ha dado y nos sigue dando permitiéndonos estar actualizados. Ello nos mantiene en el compromiso permanente de trasladar a quienes nos suceden, las experiencias que puedan ser útiles en el constante recambio que debe existir en una organización que asegure otros períodos de continuidad como el que se cumple en la actualidad. Y como una parábola del destino, en un momento de mi vida profesional en el que se va haciendo la cuenta regresiva hacia la terminación del ciclo activo, llego al lugar donde se fundó la Sociedad. Mientras dure mi actividad como Líder de Salud Ocupacional de Loma Negra, tengo mi vivienda justo frente al sitio fundacional, “El Clubcito”, lugar en el que se realizan las reuniones empresarias y que en su momento cobijó las cuarenta y ocho voluntades que crearon esta institución.

PERÍODO 2001 – 2004
Dr. Federico A. Marcó

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Llegué a la presidencia en una mañana de diciembre de 2000, a la que concurrí con
espíritu especial, porque cumplía con mi sueño. Ya instalado en el cargo, los primeros pasos fueron dificultosos; recuerden 2001, el “corralito”, la “pesificación”, la devaluación, comenzaba la crisis, pero a pesar de ello, se dictaron los cursos de formación, capacitación y actualización, se otorgó la beca Antoni y se reforzó el patrimonio informático. Realizamos dos encuentros científicos, el Seminario Internacional de Desórdenes Músculo-esqueléticos, con la presencia del Profesor Balaguer Vives de Barcelona y las 5as. Jornadas de Salud Ocupacional, ambos eventos contaron con un destacado número de presentes y con alto nivel científico. En noviembre y con un tema de actualidad, se organizó la Jornada sobre Bioterrorismo que dio lugar a la participación del público. La Sociedad siempre estuvo presente en cuanto foro o reunión se la convocara.
También en 2002 se cumplieron las metas docentes y se realizaron dos encuentros de relevancia: el 12° Congreso Argentino de Medicina del Trabajo en Buenos Aires, actividad que fue exitosa en lo científico y la gran fiesta de celebración de los 20 años de la fundación, donde se destacó una Muestra Fotográfica Retrospectiva, la palabra de los ex presidentes que recordaron hitos históricos de su gestión y que finalizó con un cocktail de camaradería. Se firmó además el primer convenio de colaboración científica con la Sociedad Iberoamericana de Investigación Científica. Es en este año cuando se formaliza el Contrato con al Universidad Abierta Interamericana (UAI) que permitió dictar el Curso de Formación con carácter de extensión universitaria. Se firmó un convenio con el Sindicato de Luz y Fuerza de Capital, que habilita a nuestros miembros, el uso de Hoteles y Campos de Recreo que esa organización gremial posee en el Gran Buenos Aires y zonas turísticas del país. Se inauguró la Biblioteca y la Cafetería. Fue un año duro, con pérdidas personales, económicas y sociales, que no lograron disminuir el nivel de participación de los asociados.
Como parte del 27° Congreso Internacional de Salud Ocupacional realizado en Fox de Iguazú, en el año 2003, realizamos un Curso Pre-Congreso Internacional sobre pesticidas, con la presencia del Profesor Marcos Maroni de Italia. La Sociedad otorgó un préstamo de honor a los socios que quisieron inscribirse en este Congreso de ICOH en Brasil, lo que permitió reunir una nutrida delegación que viajó en un charter especialmente contratado con la colaboración del Laboratorio Aventis Pasteur, alojándonos en el Hotel Libertador de Puerto Iguazú, merced al convenio con el Sindicato de Luz y Fuerza. Las Jornadas de Actualización en Medicina del Trabajo que anualmente organiza el Sanatorio Mitre, a partir de ese año, se realizaron a su solicitud en conjunto con la Sociedad.
Se remodeló el Auditorio del entrepiso del edificio de la Sociedad, con la colocación de un techo acústico. En octubre, como representante de FAMETRA, la Sociedad organizó el VIII Congreso Latinoamericano de Salud Ocupacional en Buenos Aires que contó con más de 400 inscriptos y la presencia de delegaciones de los nueve países latinoamericanos, quienes participaron activamente en las sesiones, otorgando un marco de confraternidad científica y social.
Invitados por colegas de Mar del Plata, se realizó la Asamblea Anual dentro del marco de las primeras Jornadas Marplatenses de Medicina del Trabajo. Como una extensión de las actividades docentes, se iniciaron cursos de capacitación para servicios médicos de empresas, realizando uno en Comodoro Rivadavia y dos en Buenos Aires para Pan American Energy. Y finalizó el año con la convocatoria hecha por el Ministerio de Salud a la Jornada Nacional de Formadores en Medicina del Trabajo 2003, como una continuidad a los dos Encuentros Anteriores organizados por la Sociedad y por FAMETRA, elaborándose el acta acuerdo firmado entre las instituciones responsables de la formación de médicos especialistas.
El 2004, se caracterizó por los convenios y por la continuidad de las actividades docentes. Comenzamos estableciendo un Convenio de Cooperación Mutua entre la Sociedad y la Aseguradora Asociart ART, por el que ésta se compromete a editar un cuadernillo de Actualización en Medicina del Trabajo que se inserta en la Revista Salud Ocupacional y al dictado de clases en el Curso de Formación de Especialistas. Esta cooperación permitió que después de varios años se volviera a la edición de cuatro números anuales de la publicación.
Continuaron las Jornadas de Capacitación Empresaria en Salud Ocupacional, con dos Jornadas en Comodoro Rivadavia para Pan American Energy y dos en Buenos Aires para Petrobrás. Entre la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART) y la Sociedad se firmó un convenio de cooperación mutua para la realización de actividades técnicas y académicas relacionadas con la prevención de los riesgos del trabajo, la seguridad y salud ocupacional y la promoción y facilitación de la difusión de tales actividades.
Se firmó también un convenio con la Sociedad Española de Traumatología Laboral, con la finalidad de estimular el intercambio científico entre ambas instituciones, organizar eventos científicos, publicación de trabajos científicos, capacitación de profesionales de la salud ocupacional en Ortopedia y Traumatología Laboral y otorgar becas de investigación. Se realizaron las 8as. Jornadas de Salud Ocupacional conjuntamente con el 4° Simposio de Higiene, Seguridad y Medio ambiente, con más de quinientos participantes, veinte stands publicitarios y el auspicio de instituciones públicas y privadas. Fue corolario de la actividad científica el Simposio sobre Brucelosis como Enfermedad Ocupacional, de un elevadísimo nivel científico y de carácter interdisciplinario, con la colaboración de un experto español en el tema, el Dr. Ramón Díaz, de Navarra. Finalmente, con la colaboración de la Sociedad Nicoleña de
Higiene y Medicina del Trabajo, realizamos la última reunión científica como Jornada de Salud Mental Ocupacional, que resultó un éxito desde todo punto de vista.
Todo lo que se hizo no hubiera sido posible sin la inestimable colaboración de los ex presidentes, de los miembros de la Comisión Directiva que me acompañaron en la gestión, especialmente el vicepresidente Dr. Zunino, el asesor contable Contador Juan Carlos Jaime y a los nuevos integrantes que conformaban la Comisión Directiva y que hoy los vemos muy cerca de la dirección de la Sociedad.
Finalmente, llegué a la Presidencia de la Sociedad porque así lo deseaba, porque tenía la vocación de servir, con este estímulo fundamental para hacer las cosas de la mejor manera posible. A partir del Congreso del 2000, estimulé la incorporación de gente joven en la Comisión Directiva y hoy me siento reconfortado porque esta nueva hornada tiene la responsabilidad de que la Sociedad siga creciendo y así pueda mantener el prestigio conquistado durante estos 25 años.

Período 2005 – 2008
Dr. Hedéneo Mario Zunino

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